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Gracias a Dios estamos en la espera de que cada vez que entres en esta pagina puedas visualizar un poco mas positivamente la vida. Bienvenido a este blog en donde estaremos colocando muchos de la infinidad de valores que existen para la buena vida de hoy. Donde la practica de estos tendras una buena vida...
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Razon del Blog

En este blog encontraras por lo menos 20 entradas en las cuales cada una de ellas tendra un valor moral el cual te ayudara en la vida secular y te beneficiara si lo practicas tambien encontraras un listado de valores. Videos, y muchas cosas mas.....
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jueves, 24 de septiembre de 2009

EMPATIA

La empatía (del vocablo griego antiguo εμπαθεια, formado εν, "en el interior de", y πάθoς, "sufrimiento, lo que se sufre"), llamada también inteligencia interpersonal en la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que un individuo diferente puede sentir.

Hipótesis y suposiciones
Ciertas corrientes de pensamiento psicológico postulan que la mente humana tiene en común los sentidos y sentimientos, la única diferencia entre dos personas es el momento en el que se disparan dichos sentimientos, provocando emociones que motivan a actuar. Que una persona no sienta igual que otra en un momento dado, es por razón educacional, predisposición genética y condición hormonal, que dos individuos tenderán a encauzar los estímulos de una forma u otra. En base a esto, infieren que la empatía es posible en un individuo capaz de razonarse a sí mismo, evaluar sus sentimientos y razonarlos en otras personas de forma que no tienda a justificar sus propios deseos. El deseo sería la unidad de degeneración del pensamiento objetivo, y el grado de exactitud estaría desvirtuado en mayor o menor medida, dependiendo la profundidad del conocimiento de uno mismo, o lo que es lo mismo, de su inteligencia emocional.

También parece ser que la empatía desempeña un papel significativo en la teoría de juegos y en la vida económica:
Solamente a través de la imaginación podemos concebir sus sensaciones (sc. los de nuestro hermano) (...) son las impresiones de nuestros propios sentidos y no la de los suyos lo que nuestra imaginación copia.

Adam Smith, 1759.
Incluso expresiones de la psicología popular tales como "nosotros", "nosotros los nacionales", "nuestro pueblo", etcétera, serían sin tal empatía (es decir sin la asunción hipotética de la existencia de "personas parecidas a mí" "personas") imposibles. Parece ser que la capacidad a empatizar no es solamente importante para la observación de una conducta moral o social, sino paralelamente también para experimentar sentimientos como la envidia, el odio, guerras religiosas, etc.Ha sido la filósofa Edith Stein quien realmente ha hecho un estudio profundo sobre el problema de la empatía. De un gran rigor filosófico y científico, su tesis de doctorado, publicada en español como "Sobre el problema de la empatía", habla de la esencia de los actos de empatía en general así como de la noción de persona que se obtiene a través del análisis de estos actos.
Por otra parte se ha observado, por ejemplo, que un determinado tipo de neuronas, las neuronas espejo, se activan solamente cuando el mismo acto que realiza un primate es efectuado por otro que es observado por el primero. De forma análoga, en los humanos se activa la misma área cerebral en el curso de una emoción observando a otra persona en el mismo estado emocional. Se ha verificado también experimentalmente que la empatía es mayor entre personas de idéntico sexo, raza o edad, y que el grado de empatía es muy variable de una persona a otra. Por tanto, la empatía parece ser un importante factor de cohesión social y es una ventaja evolutiva desarrollada por la selección natural.

Por otra parte, parece que esta capacidad, al menos en los humanos, es susceptible de desarrollo y aumento: crece más fácilmente en las personas que no han padecido miserias afectivas, con padres preocupados y que han vivido en un ambiente en el que han sido aceptadas y comprendidas, han recibido consuelo cuando lloraban y tenían miedo, han visto como se vivía la preocupación por los demás... En definitiva, cuando las necesidades afectivas y emocionales han estado cubiertas desde los primeros años de vida.

Así pues, la empatía describe la capacidad intelectiva de una persona de vivenciar la manera en que siente otra persona; ulteriormente, eso puede llevar a una mejor comprensión de su comportamiento o de su forma de tomar decisiones. Es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales. Como tal es un sentimiento objetivo cuyo desarrollo requiere una cierta clase de inteligencia; quienes padecen autismo, síndrome de Asperger o determinadas psicopatías ven muy mermada esta capacidad cognitiva; por el contrario, quienes ejercen un liderazgo de carácter altruista suelen estar caracterizados por el amplio desarrollo de esta capacidad. Los estudios demuestran que esta capacidad suele darse más a menudo en el género femenino de la especie humana, quizá por el hecho biológico de tener hijos y cuidarlos, aunque no es privativa del mismo.

Las personas con empatía son aquellas capaces de escuchar a los demás y entender sus problemas y motivaciones; por eso poseen normalmente alto reconocimiento social y popularidad, ya que se anticipan a las necesidades antes incluso de que sus acompañantes sean conscientes de ellas y saben identificar y aprovechar las oportunidades comunicativas que les ofrecen otras personas. Esta capacidad se extiende entre especies, permitiendo al empático una mejor interacción con los animales; inversamente, algunos animales poseen también esta capacidad, como el delfín. Ciertos animales domésticos que han tenido un largo trato con el hombre, han sido seleccionados a causa de su empatía.

Nuevos estudios permiten suponer que existe una relación entre la imitación o simulación del comportamiento y la capacidad de empatizar; incluso en el mundo animal se investiga la capacidad de empatizar como un posible avance en la evolución, al posibilitar relaciones de cooperación o simbiosis. También es frecuente la empatía hacia animales e incluso seres vivos de otras especies.

En el uso común, es la actitud de estar completamente disponible para otra persona, omitiendo la parte de nuestras preocupaciones, sentimientos y pensamientos personales ajenos a ella, para ofrecerle nuestra plena atención. Se trata de ofrecer una relación de calidad, fundada en un escuchar no valorativo, en el cual concentramos la comprensión de los sentimientos y necesidades fundamentales del otro. En profesiones como el trabajo social, la medicina o la enseñanza, donde se requiere mucha empatía, el ejercicio continuado de la misma suele provocar su degradación, el cansancio o desgaste emocional, el síndrome del quemado o síndrome de burn-out. Por otra parte, existen los alexitímicos (personas incapaces de expresar los propios sentimientos y de percibir adecuadamente los de terceros) y los elementos antisociales o psicópatas, quienes guardan poca o ninguna consideración por los sentimientos ajenos y pueden más bien, en muchos casos, manipularlas en su propio beneficio.

Numerosos pensadores han tratado sobre la empatía; entre ellos destacan Edith Stein, Sigmund Freud, Carl Rogers o José Antonio Marina.

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COMPRENSION

¡Quiero que me comprendas! Cuántas veces hemos tenido la necesidad de encontrar a alguien que escuche y comparta nuestros sentimientos e ideas en un momento determinado. Cuando nos sentimos comprendidos entramos en un estado de alivio, de tranquilidad y de paz interior.

Pero, ¿somos capaces comprender a los demás? ¿de procurar dar algo más que un simple: “si te comprendo”?La comprensión es la actitud tolerante para encontrar como justificados y naturales los actos o sentimientos de otro. Es en este momento nos percatamos que la comprensión va más allá de “entender” los motivos y circunstancias que rodean a un hecho, es decir, no basta con saber que pasa, es necesario dar algo más de nosotros mismos.Podemos “saber “ que un empleado nuestro comete errores con cierta frecuencia, “justificamos” este hecho debido a una falta de conocimiento, lo cual determina sus fallas como involuntarias y observamos la necesidad urgente e inmediata de brindar la capacitación correspondiente.

El justificar se convierte en una disculpa, en una atenuante que nos hace ubicar el problema en su justa medida, por lo tanto, la comprensión nos lleva a proponer, sugerir o establecer los medios que ayuden a los demás a superar el estado por el que actualmente pasan.El ser tolerantes no significa ser condescendientes con lo sucedido y hacer como si nada hubiera pasado, la tolerancia debe traducirse como la confianza que tenemos en los demás para que superen sus obstáculos. El padre de familia que retira todo su apoyo a los hijos hasta que mejoren sus calificaciones, condiciona su comprensión a resultados, y no al propósito, al esfuerzo y al empeño que se pongan para lograr el objetivo.Ver con “naturalidad” los actos y sentimientos de los demás, es la conciencia de nuestra fragilidad, la convicción de saber que podemos caer en la misma situación, de cometer los mismos errores y de dejarnos llevar por el arrebato de los sentimientos.La mayoría de las veces los sentimientos juegan un papel importante y debemos ser cuidadosos. Una persona exaltada, triste o francamente molesta esta sujeta a la emoción momentánea, lo cual reduce su capacidad de reflexión, con la posibilidad latente de hacer o decir cosas que realmente no piensa ni siente.

Cada vez que alguien pide comprensión, a través de palabras o actitudes, busca en nosotros un consejo, una solución o una idea que lo haga recuperar la tranquilidad y ver con más claridad la solución a su problema.El comprender no debe confundirse con un “sentirse igual” que los demás, esto puede suceder con las personas a quien les tenemos cierta estima, pero, ¿Qué pasaría con quienes no tenemos un lazo afectivo? Es necesario enfatizar que la comprensión, es y debe ser, un producto de la razón, de pensar en los demás, “ de ponerse en los zapatos del otro”, sin hacer diferencias entre las personas. Si alguna vez nos hemos visto incomprendidos, recordaremos el rechazo experimentado y como nos sentimos defraudados por la persona que no supo corresponder a nuestra confianza.Existen un sinnúmero de oportunidades para vivir el valor de la comprensión.

En las situaciones cotidianas tenemos a tendencia a reaccionar con impulsos, por ejemplo: cuando no esta lista la camisa que pensábamos usar; si llegamos a casa y aún no han terminado de preparar la comida; una vez más los hijos han dejado sus juguetes esparcidos por toda la casa; los compañeros de clase que no terminaron a tiempo su parte del trabajo en equipo; el informe para la oficina que tuvo errores y se retrasó; etc.Si deseamos hacer nuestra comprensión de manera consciente, debemos pensar un momento si hacemos lo necesario para:- Aprender a escuchar y hacer lo posible para no dejarnos llevar por el primer impulso (enojo, tristeza, desesperación, etc.)- No hacer juicios prematuros, primero se deben conocer todos los aspectos que afectan a la situación, hay que preguntar.

No basta decir que una persona es poco apta para un trabajo.- Distinguir si es una situación voluntaria, producto de los sentimientos o de un descuido. En cualquier caso siempre habrá una forma de prevenir futuros desaciertos.- Preguntarnos que haríamos y como reaccionaríamos nosotros al vernos afectados por la misma situación.- Buscar las posibilidades y opciones de solución. Es la parte más activa de la comprensión, pues no nos limitamos a escuchar y conocer que sucede.- Dar nuestro consejo, proponer una estrategia o facilitar los medios necesarios que den una alternativa al alcance de la persona.La comprensión no es algo para ejercitar en situaciones extremas, se vive día a día en cada momento de nuestra vida, con todas las personas, en los detalles más pequeños y en apariencia insignificantes.¡Qué importante es la comprensión! Podemos afirmar que es un acto lleno de generosidad porque con ella aprendemos a disculpar, a tener confianza en los demás, y por lo tanto, ser una persona de estima, a quien se puede recurrir en cualquier circunstancia.

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SENCILLEZ

Probablemente no hay nada más chocante que una personalidad "inflada" o quienes se vanaglorian constantemente de sus propios logros, cualidades y posibilidades. Una personalidad sencilla a veces puede pasar inicialmente desapercibida, pero su fortaleza interior y su encanto es mucho más profundo y perdurable.La personalidad sencilla es única, recia, sin adornos ni artificios, no le hace falta mostrar y poner en un escaparate sus posesiones y cualidades porque son evidentes y naturales. La sencillez nos enseña a saber quienes somos y lo que podemos.

Durante una conversación escuchamos en una ocasión a una persona que decía "detesto a las personas "sofisticadas"". Lo había dicho una persona inmensamente rica, con grandes dotes intelectuales, con una posición social privilegiada y con una familia notable durante muchas generaciones. Esa persona era probablemente la que más derecho habría tenido a mostrar la sofisticación de ropa de diseñador, varios automóviles exóticos, una conversación plagada de términos rimbombantes derivada de su profunda cultura, una altivez propia de la dignidad de una familia importante. Y sin embargo decía "detesto a ls personas "sofisticadas"".

Y las detestaba porque precisamente en su medio social veía lo peor de la miseria humana: altivez injustificada, grosería constante ante la servidumbre, orgullo de una cultura superficial.La cultura de hoy a veces quiere hacernos creer que valemos por nuestra ropa, por nuestros autos, por estar a la moda, porque somos poderosos, porque podemos humillar. Pero precisamente toda esa cultura es la llave al gran vacío interior que comienza a caracterizar a nuestra sociedad.

Es fácil caer en la tentación de "lucir" en cualquier circunstancia: al entrar a un restaurant, al asistir a una fiesta importante... A veces podemos pasar muchísimo tiempo tratando de encontrar la ropa, accesorios adecuados, y podemos caer en la afectación en nuestra postura y tratar de cuidar cada palabra. Esto también con frecuencia puede quitarnos totalmente la espontaneidas y la frescura haciéndonos francamente insoportables y logramos exactamente el efecto contrario de lo que queríamos, en lugar de agradar desagradamos.La persona humana esta dotada de inteligencia, cualidades y habilidades. Pero ¿Para qué convertir nuestra vida en una eterna competencia? ¿De qué sirve estarme comparando constantemente con los demás? El progreso interno, donde nosotros crecemos es en verdad lo importante.

No debemos centrar nuestra vida en querer imprsionar a los demás por estar "a la última" en electrónica, moda, autos, muebles, y peor aún es cuando nuestras posibilidades nos permiten llegar al punto de la ostentación. La postura de altivez y menosprecio son un efecto directo de estas ostentaciones.Por otra parte, con frecuencia se desvirtúa la imagen de las personas sencillas, haciéndolos sinónimo de timidez e ingenuidad -en el mejor de los casos-, aunque en otras ocasiones se relaciona la idea a la pobreza y la suciedad. Ni lo uno, ni lo otro. La sencillez no es pobreza ni mendicidad, es tener lo que se necesita pero sin caprichos superficiales. La sencillez no es suciedad, la pulcritud no está reñida con la humildad del corazón.Ahora bien, el valor de la sencillez tiene distintas manifestaciones ¿Qué hace una persona para ser sencilla? En el caso de nuestra forma de hablar podemos citar varios ejemplos. Una persona sencilla...- Utiliza con mesura la palabra, evitando acaparar las conversaciones para convertirse en el centro de atención; del mismo modo su lenguaje es apropiado, sin recurrir a palabras altisonantes, de mal gusto o frases corrientes para hacerse notar.- Tiene un lenguaje comprensible y adecuado a la ocasión, sin caer en el uso de palabras cultas o rimbombantes, para formar una imagen erudita y de vasto conocimiento, lo cual no siempre esta de acuerdo a nuestra realidad.- En una conversación que gira alrededor de su competencia profesional, nunca aprovechará el momento para “dar una cátedra” sobre el tema; es de muy mal gusto, sobre todo si en ningún momento se ha pedido la opinión profesional.- Evita hablar en todo momento de sus logros, aciertos y reconocimientos alcanzados. Si bien es molesto escuchar hablar “de la buena fortuna” presente, llega al punto de intolerable, exaltar las glorias pasadas (yo hice, yo tuve...), que en nada concuerdan con la situación actual.

Lo más digno, es omitir toda manifestación ostentosa de nuestra inteligencia, habilidades y bienes materiales.Podemos decir que internamente, nuestras ideas y pensamientos deben estar libres de todo rebuscamiento y complicación.- Se debe evitar a toda costa hacer preguntas y comentarios que sólo redundan y reafirman lo expuesto, queriendo encontrar problemas y dificultades donde no los hay. Es fácil reconocer esta actitud cuando se requiere tomar una decisión o llevar a cabo una actividad; normalmente la persona pretende sobresalir en la reunión de trabajo, mostrando equivocadamente su interés atención, comprensión y conocimiento del asunto.- No perder el tiempo buscando una segunda intención o significado en las actitudes y palabras en los demás.Posiblemente, la manifestación más clara de la sencillez se encuentra en el aspecto exterior de la persona:- Porque viste con decoro, sin llegar a ser estrafalario, de acuerdo a la ocasión y procurando usar aquellas prendas que están más de acuerdo a su persona, sin dejarse seducir por la exageración caprichosa de la moda, las joyas o los colores llamativos.- Los modales distan mucho de ser artificiosos y estudiados especialmente para cada situación concreta, desde la forma de saludar, utilizar los cubiertos, leer la carta, ordenar un platillo o una bebida especial... La sencillez es cortesía, la altivez grosería.- Siempre puede contarse con su apoyo, no tiene miedo a prestar un Servicio porque no existen actividades de “segunda categoría”, todo es importante y necesario.Es de igual importancia la forma en la que se aprecian los bienes materiales, porque la sencillez nos hace:- Adquirir, poseer y utilizar aquellos bienes que son necesarios, evitando el lujo inútil o el capricho.

Es bueno comprar cosas de buena calidad que duren y que nos presten el servicio que se desea durante más tiempo y con más eficiencia, pero no por la presunción y la manifestación de una desahogada posición económica.- Nuestra forma de ser, de vestir debe ser acorde con nuestra circunstancia personal. Un estudiante debe vestirse como estudiante y no como ejecutivo. Nada sería más ridículo que un ejecutivo vestido como estudiante.- Todos debemos luchar por superarnos, tener una forma de vida más digna, superarnos profesionalmente, pero siempre con sencillez.La persona sencilla no se exalta ni menosprecia, aprecia a las personas por lo que son, lo cual permite un diálogo amable y una amistad sincera. Todos sus bienes y posesiones están a disposición de los demás.El valor de la sencillez nos ayuda a superar el deseo desmedido por sobresalir, sentirnos distinguidos y admirados sólo por la apariencia externa. Nuestro interior, nuestro corazón es lo que verdaderamente cuenta. Una persona sencilla gana más corazones.

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HONRADEZ

Gramaticalmente, taqwa, honradez, deriva de la raíz del verbo waqa, que significa protegerse de las cosas peligrosas. Tiene dos significados según la religión. El significado general de taqwa es el cuidado que uno toma para distanciarse y protegerse de las condiciones que podrían dañar en la Vida Futura.


El significado particular y privado de la honradez es temer y alejarse de todo lo que merece un castigo, de todo lo que es pecaminoso, ilegal e indeseable.

Algunos dicen que los pequeños errores en el juicio, y los pequeños pecados, no son importantes: si uno se mantiene limpio de los pecados más grandes, ese esfuerzo causa el perdón de los pequeños errores, y no se lo castiga. Pero los pequeños pecados se suman a los pecados más grandes, y un intento por mantenerse seguro sólo de los pecados más grandes no es una garantía, pues algunos dicen que el número de “pecados más grandes” es siete, otros cien, y otros dicen que son setecientos.

Tirmidhi contó que el Mensajero de Alá (s.a.w.s) dijo:
Si una persona no abandona hacer cosas mientras cree que no hay un mal en ellas, nunca llegará al nivel de la honradez. (Ibn Maja y Hakim)
Nu´man ibn Bashir dijo: Le oí decir al Mensajero de Alá (s.a.w.s):
Lo que es legal e ilegal es claro. Hay otras cosas en el medio que son dudosas. Muchos no las toman en consideración. Cualquiera que evita lo que es dudoso en verdad ha salvado su fe y así mismo. Cualquiera que esté involucrado en cosas dudosas tarde o temprano caerá en pecado. Es como un pastor que alimenta a sus ovejas cerca de un jardín privado: tarde o temprano las ovejas entrarán al jardín.

¡Cuidado! Todos los reyes tienen un jardín privado. El jardín privado de Alá tiene las cosas que Ha declarado ilegales. ¡estén atentos! Hay un trozo de carne en sus cuerpos que, si está bien, todo su ser lo está, y si está enfermo, todo su ser está enfermo. Ese es su corazón. (Bukhari y Muslim) Hay más de 150 versículos sobre la importancia de la honradez y el temor a Alá en el Sagrado Corán. No se pueden incluir todos. Tienen que ser suficientes los pocos que se citen aquí. Alá dice:
...y los convirtió en naciones y tribus, para que os conozcan mutuamente [no para que os despreciéis]. En verdad el más honrado entre vosotros a la vista de Dios es el más honrado... (Hujurat, 13)

Recítales la verdad de la historia de los dos hijos de Adán. ¡Observa! Cada uno presentó un sacrificio [a Dios]: Uno fue aceptado, pero el otro no. El último dijo: “Quédate seguro que te mataré.” “Seguramente,” dijo el primero, “Dios acepta el sacrificio de los que son honrados.” (Ma’idah, 30)

¿Pero qué súplica tienen que Dios no los castiga, cuando alejan [a la gente[ de la Sagrada Mezquita y no son sus guardias? Ninguno de los hombres pueden ser sus guardianes salvo los honrados; pero la mayoría de ellos no lo entienden. (Anfal, 34)
...Pero Dios es el Protector de los honrados. (Jathiyah, 19)
...pues Dios ama a los honrados. (Bara’at, 4)

Los conoce bien cuando los saca de la tierra, y cuando están ocultos en el vientre de sus madres. Por lo tanto, no se justifiquen: Conoce mejor a los que son honrados. (Najm, 32)
...y sepan que Dios está con los honrados. (Baqarah, 194)
...pero la Vida Futura es para los honrados. (Ta Ha, 32)
El fin es [mejor] para los honrados. (Qasas, 83)

La Vida Futura, a la vista de vuestro Señor, es para los honrados. (Zukhruf, 35)
...y en verdad, para los honrados, hay un hermoso lugar en el regreso [final]. (Sad, 49)
Sed rápidos en la carrera por el perdón de su Señor, y por un Jardín cuyo ancho es (el total) de los cielos y la tierra, preparado para los honrados. (Al-i ‘Imran, 3:133-135)
Así es el Jardín que les hemos dado como herencia a aquellos de Nuestros siervos que son honrados. (Maryam, 63)

Y los que le temen a su Señor serán conducidos en multitudes al Jardín hasta que, observen, lleguen allí. Sus puertas se abrirán; y sus guardias dirán: “¡La paz sea con ustedes! ¡Bien hecho! Entren aquí, para vivir.” (Zumar, 73)
Pero el hogar de la Vida Futura es mejor para los que hacen el bien. ¿No lo entenderán después? (Yusuf, 109)

Ero en verdad la recompensa de la Vida Futura es la mejor, para los que creen y son constantes en la honradez. (Yusuf, 57)

Para los honrados, se les acercará el Jardín. (Shu ‘ara’, 90)
[Aquí hay] una parábola del Jardín que se le prometió a los honrados: en él hay ríos de agua incorruptible; ríos de leche en el que el sabor nunca cambia; ríos de vino, una alegría para los que lo beben... (Muhammad, 15)

Jabir ibn ‘Abdullah informó:
El Profeta se nos dirigió en los días de la idolatría: “Su Señor es uno solo. Los Árabes no son mejores que el resto del mundo, ni nadie más en el mundo es mejor que los Árabes. El de piel roja no es mejor que el de piel negra, ni viceversa. El mejor de ustedes ante los ojos de Alá es aquél que Le teme y Le ama más. “

Abu Dharr al-Gifari informó:
Día tras día, durante seis días, el Mensajero de Alá (s.a.w.s) me dijo: “De ahora en adelante, trata de oír y entender lo que te diga. “¡Usa tu mente!” Al séptimo día, dijo: “Te aconsejo esto: Teme a Alá de todas las maneras , sean claras u ocultas. Cuando hagas algo malo, trata de hacerlo bien inmediatamente después. Si el palo cae de tu mano, no dejes que nadie te ayude: inclínate y levántalo tu solo. No le pisas nada a nadie. No dejes que nadie te confíe algo.” (Ahmad ibn Hanbal)

Abu Sa’id al-Khudri informó:
Alguien le pidió un consejo al Profeta de Alá. Este dijo: “Lo que es necesario para ti es temerle a tu Señor, porque todo lo bueno llega por esa sensación.” (Qushayri)
Abu ‘Umamah informó que el Mensajero de Alá (s.a.w.s) dijo:
Nadie jamás ha recibido un beneficio más grande por nada que el que recibe una persona por esa sensación de temerle a Alá y Su Eterna Presencia. Luego de eso, el beneficio más grande llega por una esposa leal, pura y bondadosa que le da paz y placer a un hombre cuando este la mira; que le obedece; que es sincera y le dice la verdad; y cuando él no está, se protege ella misma y lo que le pertenece a su marido. (Ibn Maja)

La señal de la persona honrada, cuyo corazón contiene el temor y el amor de Alá, está lejos de lo que el Señor prohíbe e intenta hacer lo que el Señor ordena. Abandonar la adoración podría haber sido considerado el pecado más grande.
La educación y purificación del corazón es más importante que la preocupación por cualquier otra parte del ser físico. El corazón es como un rey cuya decisión es ley. Las otras partes del cuerpo son como los súbditos del rey.

No trataremos de describir lo que significa “carácter” y “moral” y qué cosas constituyen la buena o la mala moral; las causas de cada una. El carácter se puede cambiar: en realidad, la meta y el propósito de la religión es exactamente ese. La habilidad de cambiar difiere de una persona a la otra, dependiendo de la fuerza del deseo y la habilidad nata de cada persona, como así también del medio ambiente.

A la moderación de la ira se la denomina valor, una fuerza que faculta a una persona a luchar con las fuerzas destructivas. Y la deficiencia de la ira es la cobardía, un estado que nos vuelve pasivos ante un peligro mortal.

La sabiduría, el valor y la castidad se obtienen cuando la conciencia se manifiesta en la comunicación entre todas las partes de nosotros mismos, y entre nosotros y los demás. El anverso de la sabiduría, el valor y la castidad son influencias viciosas y perversas que conducen a la vileza y la desgracia.

Las críticas que hacemos sobre los demás son un buen medio de ver los mismos errores en nosotros mismos. Cada persona es un espejo de la otra gente, y los que se dan cuanta de esto pueden ver sus propios errores en cualquier parte.
La intención y el esfuerzo consisten en la auto evaluación, criticar nuestro estado evidente y nuestros sentimientos y pensamientos ocultos, y luego tomar acción para oponerse a nuestra manera de ser habitual.

Curarse de un mal rasgo del carácter es una obligación. Los salvará de los desastres de este mundo como así también de los de la Vida Futura.
Cuidense del mal carácter, porque cuando alguien tiene mal carácter, antes de que termine un acto pecaminoso, comienza otro. (Isfahani)
La bendita ‘A’isha (r.a) informó que el Profeta dijo:
Atribuir el estado o las acciones de uno a la mala suerte o el mal agüero es una señal de mal carácter. (Tabarani)

Ibn Abbas (r.a) informó que el Profeta de Alá dijo:
El buen carácter y la buena moral transforman los errores como el agua derrite el hielo, mientras que el mal carácter altera los buenos actos como el vinagre corta la miel. (Tabarani, Bayhaqi)
Una persona que ha sido bendecida con el buen carácter, de manera natural o adquirido a través de esfuerzos, puede preservarlo sólo entre otras personas de buen carácter.

Alá el Más Elevado le dice a Su amado Profeta:
Y vos (os situáis) en una norma exaltada del carácter. (Qalam, 4).
Abu Hurayrah informó que el Profeta dijo:
He sido enviado para perfeccionar el carácter. (Imam Ahmad y Bayhaqi)
Anas ibn Malik informó que el Profeta dijo:
El de buena moral y buen carácter ya posee lo mejor de este mundo y el Próximo. (Tabarani y Abu Dawud)

Abu Hurayrah informó:
El mensajero de Alá se dirigió a mí, diciendo: “Abu Hurayrah, lo que necesitas más es el mejor de los caracteres.”

Le pregunté: “Por favor descríbeme lo que es el buen carácter.”
Respondió: “Cuando alguien te abandone, busca su compañía; cuando alguien te tiranice, perdónalo; cuando alguien te deje arruinado, dale lo que tengas.” (Bayhaqi)
O buscador en el sendero de la verdad, lo que más necesitas es limpiar tu corazón de lo que está mal y decorarlo con la conducta bella. La verdad del Islam es más que dos cosas: dejar lo que es malo, y avanzar en lo que es mejor, en el carácter de uno.

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GENEROSIDAD

La generosidad del ser humano es el hábito de dar y entender a los demás. Comparado a menudo con la caridad como virtud, la generosidad se acepta extensamente en sociedad como un hábito deseable. En momentos de desastres naturales, los esfuerzos de la ayuda son con frecuencia proporcionados , voluntariamente, por los individuos o los grupos que actúan de manera unilateral en su entrega de tiempo, de recursos, de mercancías, de dinero, etc. La generosidad es una forma de alturismo.
href="http://es.wikipedia.org/wiki/Altruismo">altruismo y rasgo de la filantropía, como puede verse en las personas anónimas que prestan servicios en una organización no lucrativa.


La generosidad puede también ser tiempo, dinero, o trabajo del gasto, para otros, sin la recompensa en vuelta. Aunque el término generosidad va a menudo de común acuerdo con caridad, mucha gente en el ojo del público desea el reconocimiento de sus buenos actos. Las donaciones son necesarias para apoyar organizaciones y sus comités, sin embargo, la generosidad no debe estar limitada a épocas de gran necesidad tales como desastres y situaciones extremas; ya que la generosidad no ha de estar basada solamente en el estado económico, sino que por el contrario, incluye las intenciones puras del individuo de mirar hacia fuera para bien común de la sociedad y dar ejemplo a los demás.

La generosidad debe reflejar la pasión del individuo en la ayuda. Un ejemplo común de la verdadera generosidad es el de muchas organizaciones no lucrativas. Estas organizaciones, pequeñas o grandes, proporcionan las herramientas libres, fuentes, y aguantan largas horas de trabajo para mejorar las condiciones y dar a la gente menos afortunada el consuelo y/o apoyo que necesitan.

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SERVICIO

Todos los valores tienen importancia y deben practicarse simultáneamente para que el ser humano se pueda desarrollar de una manera integral.

Tenemos plena convicción de que todo buen negocio y el servicio a la sociedad deben ir siempre de la mano. En cualquier empresa de la vida se debe de ir más allá de sus muros, por lo que se debe estar comprometido en inculcar el valor del servicio en uno mismo o en su caso a nuestros trabajadores, así como, a la sociedad a la que servimos.

De uno mismo depende el hacer de los espacios de cada uno de nosotros (el trabajo, la escuela, familia, amistades, la pareja) una oportunidad para aplicar, evaluar y corregir tu mejora continua, de una manera organizada, social y con responsabilidad a través de la aplicación del servicio como valor.

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PERDON

De acuerdo con la RAE la palabra Perdón proviene de la palabra perdonar, esta a su vez una conjugación de los prefijo verbo latinos per y donāre, la palabra per se puede traducir como pasar, cruzar, adelante, pasar por encima, ante, y donāre que se puede traducir como donar o donación, regalo, obsequio, dar si procede de la palabra donum, y de la palabra donec significa hasta que se cumpla el tiempo (estipulado), hasta (que), todo el tiempo que, mientras y aunque, lo cual implica la idea de una condonación, remisión, cese de una falta, ofensa, demanda, castigo, indignación o ira, eximiendo al culpable de una obligación, discrepancia o error.

De todos modos esta definición está sujeta a la critica filosófica, en términos simples el perdón solo puede ser considerado por quien lo extiende y la persona objeto de ese regalo, en términos de familiaridad o amistad de los individuos implicados, en algunos contextos puede ser dado sin que el agraviado pida alguna compensación o algo a cambio, con o sin respuesta del ofensor, enterado o no de tal acción, como seria el caso de una persona fallecida, o como forma psicoterapeutica en ausencia del agresor, en términos prácticos, podría ser necesario que el agresor ofrezca una disculpa, restitución, o aun el pedir ser perdonado, como reconocimiento de su error, para el conocimiento del agraviado el cual pueda perdonar.

Tipos de perdón
Perdón pleno/parcial: En el perdón pleno, el perdonante "perdona y olvida", es decir, no sólo decide no odiar al perdonado, sino que recupera la relación de confianza o amor con el perdonado, como si la ofensa no hubiera tenido lugar. En el perdón parcial, el perdonante decide no odiar al perdonado por la ofensa recibida, pero la tiene en cuenta en el futuro para modular sus relaciones con el perdonado ("perdona pero no olvida").

Perdón puro/condicional: Perdón puro es el incondicional. En el perdón condicional, el perdonante subordina algunos o todos los efectos del perdón al seguimiento por parte del perdonado de ciertas reglas de conducta o al cumplimiento de cualquier otro tipo de condición.
Perdón expresado/tácito/no expresado: El perdonante puede optar por comunicar expresamente al perdonado la concesión del perdón, o bien por hacérselo ver por hechos más o menos concluyentes, o bien optar por no comunicarle de modo alguno la concesión del perdón.
Perdón espontáneo/solicitado: El perdón solicitado es el que se produce tras la petición de disculpas del ofensor, el espontáneo tiene lugar sin tal petición.
Perdón humano/divino: Según quién sea quien perdona, Dios o el ofendido, el perdón será divino o humano.

Concepciones religiosas y espirituales del perdón
Todas la "religiones universales" recomiendan:
a) perdonar a los demás
b) pedir perdón por las ofensas a los demás y
c) solicitar el perdón divino de los pecados, así como no sentir rencor por los castigos o designios divinos, eventualmente crueles o incomprensibles para los humanos.

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SOLIDARIDAD

En una colectividad o grupo social, es la capacidad de actuación unitaria de sus miembros. Término que denota un alto grado de integración y estabilidad interna, es la adhesión ilimitada y total a una causa, situación o circunstancia, que implica asumir y compartir por ella beneficios y riesgos.

La solidaridad, muy habitual en las sociedades tradicionales, se produce como consecuencia de la adhesión a valores comunes, que lleva a compartir creencias relacionadas con los aspectos fundamentales de los planteamientos políticos, económicos y jurídicos de los grupos sociales.

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

LISTADO DE VALORES

Solidaridad
Decencia
Responsabilidad
Justicia
Fidelidad
Perdón
Alegría
Comprensión
Sociabilidad
Servicio
Sinceridad
Prudencia
Autenticidad
Laboriosidad
Sobriedad
Generosidad
Empatía
Respeto
Honradez
Gratitud
Amistad
Compasión
Felicidad
Sacrificio
Esfuerzo
Sensibilidad
Ecología
Sinceridad
Sencillez
Pulcritud
Voluntad
Crítica Constructiva
Justicia
Fidelidad
Sociabiabilidad
Felicidad
Espontaneidad
Creatividad
Autenticidad
Desprendimiento
Empatía


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FIDELIDAD

La fidelidad es la capacidad espiritual –el poder o la virtud– de dar cumplimiento a las promesas. Prometer es una acción soberana; revela una gran soberanía de espíritu, ya que exige decidir hoy lo que se va a hacer en adelante, bajo condiciones que no se pueden prever. El que promete corre un serio riesgo porque se compromete a actuar de la forma que hoy juzga óptima en situaciones que pueden llevarle a pensar y sentir de modo distinto. El que es fiel cumple la promesa a pesar de los cambios en las ideas, las convicciones y los sentimientos, que pudiera provocar el tiempo. El que promete se adelanta al tiempo de modo lúcido y libre. El que cumple fielmente lo prometido lo hace consciente y voluntariamente. ¿Qué es lo que mueve su voluntad a mantenerse fiel? Es la decisión de crear su vida en cada instante conforme al proyecto establecido en el acto de la promesa. La fidelidad, por tanto, es una actitud creativa, no se reduce al mero aguante, al hecho de soportar algo de forma inconsciente e irracional.

También se puede decir que la fidelidad es la capacidad de no engañar, no traicionar a los demás. Es un valor moral que faculta al ser humano para cumplir con los pactos y compromisos adquiridos. Particularmente, en el contexto de la vida de pareja, la fidelidad se refiere a una promesa, explícita o implícita, de entregarse exclusivamente a la pareja.La Fidelidad es entonces el cumplimiento de la palabra dada.
Fiel (persona fiel)
Se refiere a la persona cuyas acciones no traicionan la confianza puesta en ella, esto es, cuyo comportamiento corresponde a lo que exige de ella el amor, la amistad, el deber, etc.
La fidelidad antiguamente
La fidelidad antiguamente se practicaba, pues, por ejemplo, quien le fuera infiel a su esposa(o) era castigado brutalmente, podría ser ejecutado a sangre fría, se le apedreaba o simplemente se le cortaba un miembro de su cuerpo. Sin embargo, en varias organizaciones sociales no se practicaba la fidelidad, ya que reinaba la promiscuidad.

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FRATERNIDAD

A las palabras les pasan cosas que nunca son casuales, sino que son el reflejo de las cosas que en ellas viajan. Por el tratamiento que en la vida religiosa tienen las palabras "padre" y "hermano" podemos colegir cuál era su valor de uso, y cuál, por tanto, la realidad que reflejaban. En efecto, la misma distancia que en un monasterio había entre un sacerdote (padre) y un lego (hermano), era la que normalmente había entre el padre y el hijo. El padre era algo muy parecido al señor, y el hijo estaba muy cerca del siervo. E igualmente la distancia léxica que hay en muchas lenguas entre hermano y hermana (frater / soror; frate / sorella; frère / soeur; brother / sister; bruder / schwester... ) era la distancia real en la vida. Y no digamos ya la distancia que había entre el abad (palabra tomada del hebreo hab que significa "padre"), que acabó convirtiéndose en un alto señorío, y los monjes y demás súbditos de la abadía, que supuestamente eran los "hijos".

En muchas lenguas, empezando por el latín, se usan distintos lexemas para el hermano (frater) y para la hermana (soror). Por abreviación del primero saldrá en italiano fra, que en castellano será "fray" y de ahí derivará el término "fraile", que se usará en oposición de género a "monja", es decir sustituyendo a "monje". Por abreviación del segundo, tendremos "sor", que es el tratamiento genérico que se da a las monjas. En un monasterio convivían sacerdotes, cuyo tratamiento era y sigue siendo "padre" (Pater), y legos cuyo tratamiento era y sigue siendo "hermano" (Frater). Naturalmente el pater estaba revestido de una dignidad a la que nunca alcanzaba el frater, el hermano lego, cuya razón práctica en el monasterio era trabajar en las actividades productivas y serviles, mientras que los patres se dedicaban a su ministerio sacerdotal o a actividades intelectuales. Lo mismo ocurría en los monasterios femeninos entre las "madres" y las "hermanas". Por eso las órdenes religiosas con humilde vocación de servicio denominan a sus miembros "hermanos" y "hermanas", en lugar de "padres" y "madres". Los "padres" están revestidos de la alta dignidad sacerdotal, son los que dicen misa, mientras que los "hermanos" no se dedican al sacerdocio, sino al servicio a los demás (hospitales, orfanatos, enseñanza... ). Igualmente las monjas suelen tener la denominación de "madres" en las órdenes que se fundaron para el recogimiento, la contemplación y el culto; y el de "hermanas" las que se fundaron pensando en el servicio a los demás.


A partir de este concepto se han fundado las hermandades (de hermano) y las cofradías (de frater) cuya idea inspiradora es siempre la del auxilio mutuo como si de "hermanos" se tratase, que ése es el nombre que se da a los miembros de una cofradía. Mientras fue la iglesia la responsable de canalizar la solidaridad entre la gente, el concepto de "fraternidad" fue el que presidió, inspiró y denominó todas las organizaciones encaminadas al auxilio mutuo y a la generosidad con los demás. La actual sociedad laica ha sabido tomar el relevo mediante los movimientos de solidaridad del voluntariado a través de la Organizaciones No Gubernamentales.

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JUSTICIA

La justicia es la concepción que cada época y civilización tienen acerca del bien común. Es un valor determinado por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes. Es el conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de individuos e instituciones.

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martes, 22 de septiembre de 2009

AMISTAD



La amistad (del latín amicus; amigo, que posiblemente se derivó de amore, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de los seres humanos tienen en la vida.
La amistad se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando los sujetos de la amistad se relacionan entre sí y encuentran en sus seres algo en común. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. Las amistades generalmente duran toda la vida. Los amigos en la mayoría de los casos se ven por muchas décadas. Hay amistades donde interviene una persona y un animal de otra especie, es el caso del perro; a éste último se le conoce como el mejor amigo del hombre. Aunque también se puede dar la amistad con otras especies animales, o incluso entre dos o más animales de especies distintas.

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PRUDENCIA






La prudencia es una virtud de la razón, no especulativa, sino práctica: la cual es un juicio, pero ordenado a una acción concreta.

La prudencia nos ayuda a reflexionar y a considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones, teniendo como resultado un actuar correcto en cualquier circunstancia. La prudencia en su forma operativa es un puntal para actuar con mayor conciencia frente a las situaciones ordinarias de la vida.

La prudencia es la virtud que permite abrir la puerta para la realización de las otras virtudes y las encamina hacia el fin del ser humano, hacia su progreso interior.

La prudencia es tan discreta que pasa inadvertida ante nuestros ojos. Nos admiramos de las personas que habitualmente toman decisiones acertadas, dando la impresión de jamás equivocarse; sacan adelante y con éxito todo lo que se proponen; conservan la calma aún en las situaciones más difíciles, percibimos su comprensión hacia todas las personas y jamás ofenden o pierden la compostura. Así es la prudencia, decidida, activa, emprendedora y comprensiva.

El valor de la prudencia no se forja a través de una apariencia, sino por la manera en que nos conducimos ordinariamente. Posiblemente lo que más trabajo nos cuesta es reflexionar y conservar la calma en toda circunstancia, la gran mayoría de nuestros desaciertos en la toma de decisiones, en el trato con las personas o formar opinión, se deriva de la precipitación, la emoción, el mal humor, una percepción equivocada de la realidad o la falta de una completa y adecuada información.

La falta de prudencia siempre tendrá consecuencias a todos los niveles, personal y colectivo, según sea el caso. Es importante tomar en cuenta que todas nuestras acciones estén encaminadas a salvaguardar la integridad de los demás en primera instancia, como símbolo del respeto que debemos a todos los seres humanos.

El ser prudente no significa tener la certeza de no equivocarse, por el contrario, la persona prudente mucha veces ha errado, pero ha tenido la habilidad de reconocer sus fallos y limitaciones aprendiendo de ellos. Sabe rectificar, pedir perdón y solicitar consejo.

La prudencia nos hace tener un trato justo y lleno de generosidad hacia los demás, edifica una personalidad recia, segura, perseverante, capaz de comprometerse en todo y con todos, generando confianza y estabilidad en quienes nos rodean, seguros de tener a un guía que los conduce por un camino seguro.



Como alcanzarla:

· El recuerdo de la experiencia pasada: Si una persona no sabe reflexionar sobre lo que le ha sucedido a él y a los demás, no podrá aprender a vivir. De esta manera la historia se transforma en maestra de la vida.

· Inteligencia del estado presente de las cosas: El obrar prudente es el resultado de un “comprender” mirando la comprensión como la total responsabilidad, como el verdadero amor que libera de las pasiones para llegar al final de la vocación humana “el conocimiento”.

· Discernimiento al confrontar un hecho con el otro, una determinación con la otra. Descubrir en cada opción las desventajas y las ventajas que ofrecen para poder llegar a realizar una buena elección.

· Asumir con humildad nuestras limitaciones, recurrir al consejo de todas aquellas personas que puedan aportarnos algo de luz.

· Circunspección para confrontar las circunstancias. Esto sería que alguna acción mirada y tomada independientemente puede llegar a ser muy buena y conveniente, pero viéndola desde dentro de un plan de vida, de un proyecto de progreso personal, se vuelve mala o inoportuna

La experiencia es, sin lugar a dudas, un factor importante para actuar y tomar las mejores decisiones. Aprender o no es nuestra opción.

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CONFIANZA

Confiamos en alguien cuando creemos conocer sus intenciones. Desconfiamos de alguien cuando creemos desconocer sus intenciones; aun más claramente desconfiamos cuando creemos saber que oculta sus intenciones. En el primer caso, haga lo que haga y diga lo que diga,creemos saber que todo se corresponde con sus intenciones. En el segundo caso, nada que haga o diga nos convence de que no oculta algo.
¿Cómo podemos creer que conocemos las intenciones de otras personas? ¿Cómo podemos justificar esta creencia? A simple vista nos damos cuenta que las intenciones de otros son completamente invisibles a nuestros ojos. Lo más cerca que podemos estar de ellas es saber lo que otros dicen que son sus intenciones. Pero, ¿cómo podemos saber si lo que comunican es cierto? Y quedamos donde mismo, sin saber a qué atenernos.

La creencia de que conocemos las intenciones de otros seres humanos tiene siempre algo infundado. Podemos interpretar las intenciones como conversaciones que tiene alguien consigo mismo sobre su relación con las cosas, los seres vivos y los seres humanos que existen en el mundo. En general, una conversación en la que se dice a si mismo lo que ellos le provocan y lo que se propone hacer con los mismos. Por definición es una conversación siempre potencialmente privada y opaca a los demás. Más nos vale no pretender que la escuchamos o que la conocemos de ninguna manera.
Normalmente basar nuestra confianza en creer que conocemos las intenciones ajenas nos conduce a confiar en lo familiar y a desconfiar de lo no familiar. Simplemente porque suponemos desde el sentido común que conocemos aquello que es familiar. Así terminamos confiando en nuestros amigos, simplemente porque lo son, y desconfiando de los distantes, simplemente porque lo son. Manifestamos infinita paciencia y comprensión con las traiciones y abandonos de nuestros amigos en la misma medida que manifestamos impaciencia e incomprensión con las fallas de los demás. Mal aconsejados estamos los 15 millones de habitantes de este pueblo chico si creemos que podemos confiar así en el mundo.
En realidad no se trata de saber que alguien es confiable porque no podemos saber cuales son sus intenciones. No podemos basar la confianza en el saber. Lo que quiere decir que no podemos suponer que estamos seguros. En realidad, debido a que las intenciones son ocultas, los seres humanos siempre podemos traicionar: podemos engañar comunicando intenciones que no son verdaderamente las que enemos. Nada puede asegurarnos contra esta posibilidad. Pero la contrapartida de esta posibilidad de traicionar es la posibilidad de cumplir y guiarnos por buenas intenciones, y muchas veces de manera gratuita. Si le fuera prohibido a nuestro ser la traición, no le sería posible la nobleza.

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SINCERIDAD



“Manifiesta, si es conveniente, a la persona idónea y en el momento adecuado, lo que ha hecho, lo que ha visto, lo que piensa, lo que siente, etcétera, con claridad, respeto a la situación personal o a la de los demás.”

Para muchas personas, la sinceridad, no significa tener en cuenta las palabras “si es conveniente” y “a la persona idónea y en el momento adecuado”. Para que la sinceridad tenga sentido no puede tratarse de una comunicación al azar. La persona tiene que reconocer su propia realidad y poseerla en cierto grado, para luego comunicarla, de acuerdo con su discernimiento. Concretamente, la sinceridad debería ser gobernada por la caridad y por la prudencia.

¿Alguna vez has sentido la desilusión de descubrir la verdad?, ¿esa verdad que descubre un engaño o una mentira?, seguramente que si; la incomodidad que provoca el sentirnos defraudados, es una experiencia que nunca deseamos volver al vivir, y a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestras desilusión.

Pero la sinceridad, como las demás virtudes, no es algo que debamos esperar en los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza...

La sinceridad es una virtud que caracteriza a las personas por la actitud congruente que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.

Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que cuesta más trabajo. Con aires de ser “francos” o “sincero”, decimos con facilidad los errores que cometen los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son.

Pero no todo esta en la palabra, también se puede ver la sinceridad en nuestras actitudes. Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social...), se tiene la tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres... En este momento viene a nuestra mente el viejo refrán que dice. “dime de que presumes... y te diré de que careces”.

Cabe enfatizar que “decir” la verdad es una parte de la sinceridad, pero también “actuar” conforme a la verdad, es requisito indispensable.

El mostrarnos “como somos en realidad”, nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos, esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones.

Ser sincero, exige responsabilidad en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.

Para ser sincero también se requiere “tacto”, esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente pueda incomodarla principalmente debemos ser conscientes que el propósito es “ayudar” o lo que es lo mismo, no hacerlo por despecho, enojo o porque “nos cae mal”, eso tiene otro nombre, y no es el de sinceridad, aunque lo que digas no falte a la verdad. Hay que encontrar el momento y lugar oportunos, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.

En algún momento la sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al que dirán.

Al ser sinceros aseguramos la amistad, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia.

“La sinceridad y la humildad son dos formas de designar una única realidad”

Para ver la realidad de tal modo que sirva de base para una progresión personal, hace falta distinguir entre lo importante y lo secundario. Si la persona no quiere mejorar, si entiende la vida como una condición en que puede encontrar el placer y no le incumbe ningún esfuerzo de mejora en función de la finalidad última por la cual ha sido creado, distinguir entre lo importante y lo secundario no vale la pena.

La orientación podría venir por ver lo que es:


1.- Distinguir entre hechos y opiniones.

2.- Distinguir entre lo importante y lo secundario.

3.- distinguir a quién se debería contar qué cosas.

4.- Distinguir el momento oportuno.

5.- Explicar por qué.



La educación de la sinceridad básicamente supone la educación del tacto, de la discreción y de la oportunidad. Porque ser sincero no consiste en decir todo a todos y siempre.

El discernimiento será, como siempre, nuestra herramienta fundamental para dar sentido a esta virtud.

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HONESTIDAD


La honestidad es una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con tolerancia y sinceridad, y de acuerdo con los valores de verdad y justicia. En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo.
Dado que las intenciones se relacionan estrechamente con la justicia y se relacionan con los conceptos de "honestidad" y "deshonestidad", existe una confusión muy extendida acerca del verdadero sentido del término. Así, no siempre somos conscientes del grado de honestidad o deshonestidad de nuestros actos: el auto-engaño hace que perdamos la perspectiva con respecto a la honestidad de los propios actos, obviando todas aquellas visiones que pudieran alterar nuestra decisión.
En la filosofía occidental, Sócrates fue quien dedicó mayor esfuerzo al análisis del significado de la honestidad. Posteriormente, dicho concepto quedó incluido en la búsqueda de principios éticos generales que justificasen el comportamiento moral, como el Imperativo categórico de Kant o la teoría del consenso de Jürgen Habermas.

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RESPONSABILIDAD





La responsabilidad es la imputación o calificación que recibe una persona por sus acciones desde el punto de vista de una teoría ética o de valores morales particulares. Se trata entonces de la responsabilidad que se relaciona con las acciones y su valor moral. Desde una ética consecuencialista, dicho valor será dependiente de las consecuencias de tales acciones. Sea entonces al daño causado a un individuo, a un grupo o a la sociedad entera por las acciones o las no-acciones de otro individuo o grupo.
En una ética deontológica, en cambio, tales acciones tendrán un valor intrínseco, independiente de sus consecuencias. Desde esta perspectiva, es un sistema de principios y de juicios compartidos por los conceptos y las creencias culturales, religiosas y filosóficas, lo que determina si algunas acciones dadas son correctas o incorrectas. Estos conceptos son generalizados y codificados a menudo por una cultura o un grupo, y sirven así para regular el comportamiento de sus miembros. De conformidad a tal codificación se le puede también llamar moralidad y el grupo puede depender de un amplia conformidad a tales códigos para su existencia duradera.
Desde el punto de vista de la organización social, la responsabilidad moral se diferencia de la responsabilidad jurídica por su carácter interno. La responsabilidad moral se refiere principalmente al carácter interno de las conductas (la conciencia o intención de quien ha actuado), sin importar aspectos externos como el hecho de que éstas hayan sido descubiertas o sancionadas. Por el contrario, los procesos jurídicos no son necesariamente procesos de intención (por ejemplo, la prescripción del delito de robo por el mero transcurso del tiempo puede invalidar la responsabilidad jurídica sin invalidar la responsabilidad moral).
La responsabilidad moral ocupa un lugar cada vez más importante en la opinión pública cuando la adjudicación de la responsabilidad jurídica a través de los tribunales es insuficiente para cerrar casos como son, por ejemplo, escándalos de corrupción ligados al ocultamiento de cifras en la contabilidad de empresas, derramamiento de petróleo en zonas naturales, financiamientos ilegales de campañas y escándalos de corrupción política.
El término aparece también en la discusión de temas como determinismo o libre albedrío, puesto que sin la libertad es difícil ser culpado por las propias acciones, y sin esta responsabilidad moral la naturaleza del castigo y la ética se convierten en una interrogante.

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jueves, 17 de septiembre de 2009

Respeto



Respeto

El respeto, debe ser nuestra relación con los demás, sería una agradable forma de conducirse por la vida, pero aunque lo parezca, respetar a los demás es relativamente difícil. Por la forma en que se nos ha educado a relacionarnos con los demás, que a veces tritura esta virtud desde sus comienzos, pero trate de cultivar en su corazón el respeto, poco a poco, aliméntelo con el ejercicio constante de la misma, y vera lo bien que se sentirá consigo mismo, a veces tambaleara, y pensara que no lo logra, pero manténgase firme, y al final el cielo sabrá recompensar su esfuerzo, hay tanto en la palabra de respeto y en su ejercicio, que preferiría lo meditara usted mismo y saque sus propias conclusiones, pues ellas se merecen toda su atención.

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